La UE modifica CSRD con reglamento Ómnibus


El 26 de febrero la Unión Europea va a publicar el Reglamento Ómnibus, un intento de simplificar la normativa ESG para las empresas. Si tu empresa tiene que enfrentarse a la CSRD en 2025, la CSDDD o la Taxonomía de la UE, esto te interesa.
Para entender a fondo en qué consiste esta iniciativa y qué busca simplificar, consulta esta guía completa sobre el Reglamento Ómnibus de la UE y su impacto en la sostenibilidad corporativa.
Bruselas ha admitido que la regulación ESG se les ha ido de las manos y se ha convertido en algo difícil de cumplir y caro. Para hacerlo más fácil, parece que van a unir tres normativas en una sola y hacer así un reporte más sencillo.
● CSRD → Obliga a reportar impactos, riesgos y estrategias de sostenibilidad.
● CSDDD → Pide que identifiques y elimines los impactos negativos en derechos humanos y medio ambiente en la cadena de valor.
● Taxonomía de la UE→ Define qué actividades tiene tu empresa que puedan considerarse sostenibles para conseguir nueva inversión y cómo reportarlas bajo marcos como estándares GRI para reforzar la comparabilidad de los datos ESG.
Este posible cambio viene de la presión de países como Alemania y Francia, que han pedido reducir la carga regulatoria para evitar que las empresas europeas pierdan competitividad. En enero, Alemania propuso retrasar la CSRD dos años, y Francia pidió una "pausa regulatoria masiva" para revisar normativas ya aprobadas.
Si tu empresa opera en España, te conviene conocer cómo se está aplicando localmente esta revisión dentro del marco de la transposición de la CSRD al ordenamiento español, que adapta la directiva europea al contexto nacional.
Han visto que regular sin explicar ni facilitar la implementación puede no funcionar , por eso lo están intentando simplificar. Además, los ajustes incluyen integrar indicadores y KPIs de sostenibilidad más claros para facilitar el seguimiento y la medición del desempeño ambiental y social.
Este paquete legislativo afecta directamente la forma en que las empresas informan. Un software CSRD puede ayudarte a adaptarte sin errores.
Además, para gestionar y reportar tus emisiones con precisión dentro del marco regulatorio europeo, puedes explorar el uso de un software de contabilidad de carbono, una herramienta diseñada para automatizar cálculos, centralizar datos y garantizar el cumplimiento con la CSRD y la Taxonomía de la UE.
Reportes más cortos: Se plantea reducir los requisitos de la CSRD en un 25% para grandes empresas y hasta 35% para las pymes.
● Plazos más largos: Alemania y Francia piden retrasar la CSRD dos años.
● Cambios en proveedores: Las empresas pequeñas dentro de grandes cadenas de suministro podrían tener menos obligaciones de reportar.
● Enfoque en sectores de alto impacto: Algunas métricas podrían relajarse para compañías con menor impacto ambiental.
● Cambios en métricas financieras: Se podrían ajustar algunos criterios para evitar que la regulación afecte negativamente la inversión en pymes y medianas empresas.
Además sabemos que la UE también está trabajando en nuevas estrategias de descarbonización para 2040, con una reducción del 90% en emisiones de CO₂ y el desarrollo de un Plan de Adaptación al Cambio Climático y el desarrollo de un Plan de Adaptación al Cambio Climático orientado a metas Net Zero.
Por tanto, aunque hablen de simplificación regulatoria, la sostenibilidad seguirá en el centro del debate.
Todavía estamos a la espera de que estas suposiciones se confirmen, y hasta el 27 de febrero no tendremos nada seguro. Sin embargo, el Reglamento Ómnibus de la UE podría afectarte si:
● Si reportas bajo la CSRD: Tu carga de trabajo podría reducirse, pero no desaparecerá. Recopilar datos sigue siendo lo más complicado y eso no cambiará.
● Si eres proveedor de grandes empresas: Seguirás teniendo que reportar datos ESG, aunque quizás con exigencias más suaves.
● Si buscas financiación o contratos en la UE: Los criterios ESG van a seguir siendo clave para bancos, inversores y clientes.
No sabemos exactamente qué va a pasar, pero esperar no es una estrategia. Lo que sí sabemos es que los cambios vienen y que es clave estar preparados.
El 6 de marzo hacemos un webinar en directo donde explicaremos qué ha cambiado realmente y qué debes hacer para adaptarte.
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Este cambio no llega de la nada. Hay tres factores clave detrás de esta revisión regulatoria:
1. La UE está perdiendo competitividad → que las normativas sostenibles sean tan duras está haciendo que las empresas no puedan innovar y desarrollarse globalmente.
2. Cambio político en la UE → tras las elecciones europeas de 2024, hay más presión para reducir la burocracia y hacer la normativa ESG más sencilla.
3. El informe Draghi → publicado en el último trimestre de 2024, advierte que la sobrerregulación frena el crecimiento económico y que la UE necesita tener normas más sencillas para equilibrar sostenibilidad y competitividad.
Sabemos que muchas empresas aún no han terminado de adaptarse a la CSRD, la CSDDD y otras regulaciones ESG.
La falta de formación y equipos especializados y la dificultad administrativa han hecho que el cumplimiento ESG sea un reto. Integrar marcos de gestión EHS en los procesos internos puede ayudar a simplificar la recopilación de datos ambientales y fortalecer la trazabilidad requerida por la regulación.
Qué es el Reglamento Ómnibus I y por qué marca un punto de inflexión en la sostenibilidad europea
Más allá de las propuestas de simplificación que ya hemos mencionado, es importante entender qué es realmente el Reglamento Ómnibus I, qué pretende la Comisión Europea con él y en qué punto del proceso legislativo se encuentra.
Este paquete normativo es mucho más que un ajuste técnico: representa una revisión estructural del marco ESG europeo, con implicaciones directas sobre cómo las empresas reportan, planifican y comunican su desempeño en sostenibilidad.
El Reglamento Ómnibus I forma parte de una estrategia más amplia de Bruselas para reducir un 25 % las cargas de reporte que soportan las empresas europeas.
No se trata de una ley nueva, sino de un conjunto de modificaciones sobre normativas ya existentes —principalmente la CSRD, la CSDDD y la Taxonomía de la UE— que buscan aligerar la burocracia sin renunciar a la transparencia climática.
Esta reforma responde a una realidad innegable: el ecosistema regulatorio europeo en materia ESG se había vuelto complejo, costoso y difícil de implementar, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
La Comisión reconoce que la “burocracia verde” estaba lastrando la competitividad europea, y que una transición sostenible solo es efectiva si es también viable desde el punto de vista operativo.
El Ómnibus I se centra en revisar tres grandes piezas legislativas que conforman la base del reporting de sostenibilidad europeo:
Es la directiva que obliga a grandes empresas y cotizadas a reportar de forma estandarizada sus riesgos, estrategias y métricas ESG, bajo los Estándares Europeos de Reporte de Sostenibilidad (ESRS).
El Ómnibus propone revisar su alcance, limitando la obligación a empresas muy grandes —por ejemplo, las de más de 1 000 empleados—, y retrasar la aplicación de ciertos estándares sectoriales específicos.
Esta directiva exige a las compañías identificar y mitigar los impactos negativos sobre derechos humanos y medio ambiente en su cadena de valor.
El Ómnibus sugiere centrar el esfuerzo en los proveedores directos (tier 1) y extender el análisis a niveles más profundos solo si existe “información plausible” de riesgo o impacto. También se prevé retrasar su entrada en vigor para dar tiempo a las empresas a adaptar sus procesos de diligencia debida.
Define qué actividades económicas son sostenibles a efectos de financiación verde o inversiones responsables.
El Ómnibus propone reducir los indicadores obligatorios y flexibilizar la información que las empresas deben publicar, manteniendo la coherencia técnica pero aligerando el nivel de detalle requerido.
En versiones preliminares también se incluyen ajustes en el CBAM (Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono), destinados a mejorar la coherencia entre las obligaciones de las empresas europeas e importadores extracomunitarios.
Aunque los principios generales son claros, los detalles aún están en negociación. Los puntos más destacados del debate incluyen:
A diciembre de 2025, la evolución del Reglamento Ómnibus I se puede resumir así:
Mientras tanto, las empresas deben seguir trabajando con la CSRD y los ESRS originales, pero monitorizando las actualizaciones del Ómnibus para adaptar sus estrategias en cuanto el texto final se apruebe.
El debate sobre el Paquete Ómnibus I es intenso y divide tanto a los gobiernos europeos como al sector privado:
Sus defensores sostienen que la sostenibilidad debe ser viable, no punitiva. Consideran que la UE necesita una regulación más ágil y proporcionada, que permita a las empresas centrarse en la transformación real y no en el papeleo.
Reducir la carga de datos facilitaría la innovación, evitaría la fuga de empresas fuera de Europa y haría más atractiva la inversión verde.
En cambio, organizaciones de la sociedad civil, consultoras y parte de la academia alertan del riesgo de desregulación encubierta.
Reducir el alcance de la CSRD podría dejar fuera a miles de empresas medianas, restando transparencia al mercado y debilitando la presión para mejorar las cadenas de suministro.
También preocupa que Europa envíe un mensaje político ambiguo justo cuando se necesitan normas más sólidas para cumplir los objetivos climáticos de 2040.
El panorama actual es de transición y cautela.
El Stop the clock ya da un respiro temporal, pero los cambios de fondo aún no son definitivos.
Se espera que durante el primer semestre de 2026 se alcance el acuerdo político final y que las nuevas versiones de las directivas y reglamentos entren en vigor a finales de ese año o comienzos de 2027.
Hasta entonces, las empresas deben seguir reportando bajo la CSRD original, aunque conviene planificar con flexibilidad. Los equipos ESG deberían revisar:
Qué herramientas digitales usar para automatizar la transición entre versiones normativas.
Sí, en la práctica muchas empresas industriales tienen que responder igual. Clientes y bancos piden datos de cadena de valor, huella y controles.
Puedes no publicar, pero vas a tener que demostrar.
Depende de tu doble materialidad, pero en industria suelen aparecer con frecuencia E1 (clima), E2 (contaminación y sustancias), E5 (circularidad), S1 (seguridad y condiciones laborales), S2 (cadena de valor) y G1 (conducta y controles).
Se estructura como proceso: inventario de IROs por planta y proceso, criterios de evaluación, umbrales, evidencias y decisiones registradas.
Así puedes defender el por qué ante revisión y repetirlo cada año sin reinventarlo.
Lo mínimo viable suele estar ya en tu organización: facturas y contadores de energía, datos EHS, compras y proveedores, RRHH y PRL, y registros de residuos y agua.
Se puede arrancar con un piloto por planta y escalar.
Con un enfoque realista: datos primarios cuando existan, y factores secundarios justificables cuando no.
Con trazabilidad de supuestos, versiones y evidencias por categoría.