Estos son las 10 mejores empresas para una auditoría de sostenibilidad corporativa
¿Qué es una auditoría de sostenibilidad empresarial?
3 Tipos de auditoría en sostenibilidad
6 pasos clave para prepararte para una auditoría ESG
4 Beneficios de pasar una auditoría ESG con éxito
Cómo Dcycle te ayuda a auditar tu sostenibilidad
Preguntas Frecuentes (FAQs)
Estos son las 10 mejores empresas para una auditoría de sostenibilidad corporativa en 2025:
Medir con precisión tu impacto ESG ya no es un extra, es parte del juego. Y aquí es donde entra en escena la auditoría de sostenibilidad empresarial: la forma más clara de saber dónde estás y hacia dónde deberías ir.
Cada vez más empresas están midiendo su sostenibilidad porque el mercado lo exige. Si no mides, no mejoras. Si no mejoras, te quedas atrás. Y si no tienes los datos, directamente no existes para muchos clientes, inversores o cadenas de suministro.
Esto no va de postureo verde. Va de entender bien tus números, reportar lo necesario y tomar decisiones basadas en datos reales. Regulaciones como la CSRD o los objetivos SBTi no van a esperar a que te pongas al día.
Y ojo, no hablamos solo de cumplir. Hablamos de usar esa información para optimizar costes, entrar en nuevos mercados y dejar de tomar decisiones a ciegas.
¿Por qué hacerlo, cómo empezar y qué beneficios tiene?
Vamos a verlo, paso a paso.
Dejémoslo claro, Dcycle no es una firma de auditoría ni una consultora.
Somos una solución que ayuda a las empresas a tener sus datos ESG bajo control antes de que empiece cualquier auditoría. Sin adornos, sin caos, solo claridad.
Piensa en nosotros como el trabajo previo que no sabías que necesitabas.
Centralizamos todos tus datos ESG, emisiones, diversidad, gobernanza, cadena de suministro, para que tu información sea rastreable, estructurada y siempre actualizada.
Por qué Dcycle tiene sentido antes de llamar a cualquier auditor:
En resumen: con Dcycle no improvisas.
Llegas con datos sólidos, listos para ser auditados, no solo para cumplir, sino para competir.
Persefoni es una plataforma creada para una gestión ESG con nivel de auditoría.
Está diseñada para alinearse con estándares globales como el Protocolo GHG, PCAF y marcos regulatorios como CSRD o las normas de la SEC.
Por qué está en el top 5:
Si eres una gran organización con obligaciones complejas de reporte, Persefoni tiene la capacidad.
Watershed hace más que medir: conecta los datos ESG con decisiones concretas.
Desde la recopilación de datos hasta la preparación para auditorías, está diseñada para transformar métricas de sostenibilidad en acciones reales.
Por qué las empresas confían en ella:
Si buscas una combinación de control de datos y uso estratégico, Watershed ofrece ambas cosas.
EcoVadis se especializa en auditorías de sostenibilidad en cadenas de suministro.
Proporciona tarjetas de puntuación ESG para proveedores y socios, ayudándote a completar el panorama del Alcance 3 que muchas auditorías exigen.
Por qué es clave en la preparación para auditorías:
Especialmente útil si el impacto de tus proveedores es central en tu narrativa ESG.
Envizi está diseñado para empresas que necesitan datos ESG detallados y listos para auditoría en todas sus operaciones.
Respaldado por IBM, integra información de energía, emisiones, cadena de suministro y finanzas en un flujo de datos completamente trazable.
Dónde destaca:
Ideal para empresas inmersas en la transformación digital y con estrategia ESG avanzada.
Emitwise automatiza la parte más compleja de las auditorías ESG: las emisiones de Alcance 3.
Su plataforma analiza datos de compras y actividades de proveedores para crear huellas de carbono verificadas, listas para documentación de auditoría.
Por qué funciona para preparar auditorías:
Perfecto si tus principales brechas de auditoría están aguas arriba en tu cadena de suministro.
Clarity AI te ayuda a comparar y validar tus datos ESG con respecto a estándares regulatorios y del mercado.
Incorpora inteligencia de datos al proceso de auditoría mediante análisis de brechas y comparaciones entre pares.
Por qué los auditores valoran esta herramienta:
Si quieres saber exactamente cómo se comparan tus cifras ESG y qué te falta, Clarity AI te da el diagnóstico.
Sweep es una plataforma integral para gestionar, rastrear y auditar el rendimiento ESG.
Conecta a tus equipos internos y proveedores en un mismo entorno, facilitando la recolección y verificación de datos de sostenibilidad.
Qué la hace adecuada para auditorías:
Una opción sólida para empresas que buscan escalar su gobernanza ESG y capacidad de auditoría al mismo tiempo.
Normative simplifica la presentación de emisiones gracias a una lógica de auditoría incorporada desde su diseño.
Su plataforma utiliza factores de emisión verificados y cubre Alcance 1, 2 y 3 para generar datos que los auditores pueden validar con confianza.
Por qué está pensada para auditorías:
Si quieres automatizar gran parte de la preparación y seguir cumpliendo con los requisitos de auditoría, Normative es una solución práctica.
FigBytes conecta tus objetivos ESG con los datos, informes y salidas de auditoría dentro de un único flujo de trabajo.
Es una plataforma que combina la supervisión estratégica con la operativa diaria del seguimiento ESG.
Por qué se gana un lugar en el top 10:
Para equipos que gestionan tanto la estrategia como el cumplimiento, FigBytes une ambos mundos.
Una auditoría de sostenibilidad empresarial es una revisión exhaustiva de los datos ESG de tu compañía. No es un papeleo para quedar bien, sino una herramienta que nos permite entender si estamos haciendo las cosas como toca.
¿La clave? Verificar que los datos sean fiables, completos y que respondan a lo que piden las normativas. Porque si nuestros informes no están alineados con lo que exige la CSRD, la Taxonomía o los estándares ISO, no sirven de nada.
El objetivo no es solo cumplir. Es tener el control de lo que reportamos, saber dónde estamos fallando y detectar oportunidades para hacerlo mejor. Y hacerlo con datos verificados es el primer paso.
Esto no se parece a una auditoría financiera. Aquí no revisamos números contables, sino todo lo relacionado con nuestro impacto ambiental, social y de gobernanza, es decir, nuestros criterios ESG.
Desde las emisiones y el uso de recursos, hasta la diversidad del equipo o nuestras políticas de buen gobierno.
Una auditoría ESG también va más allá del reporting. Nos da una foto clara de cómo se gestiona la sostenibilidad en el día a día. Desde la estrategia hasta los datos, pasando por cómo se recopila la información y quién toma decisiones con ella.
Hacer una auditoría ESG no es para las empresas “comprometidas”, es para las que quieren competir en serio.
Aquí no hablamos de reputación, hablamos de cumplimiento, eficiencia y acceso a mercado.
Si no cumplimos, no jugamos. Las normativas como la CSRD, la Taxonomía de la UE o las distintas ISOs no son opcionales. Nos piden datos concretos, fiables y auditables.
Una auditoría ESG nos ayuda a entender si lo que estamos reportando cumple con esos requisitos.
También a anticiparnos a lo que viene. Porque esperar al último momento para adaptarse es una mala estrategia.
Tener datos no es suficiente, tienen que ser creíbles. Si las cifras no cuadran o no se puede rastrear su origen, no sirven. Y eso puede costarnos contratos, financiación o acceso a ayudas.
Una auditoría bien hecha pone a prueba la calidad de nuestra información ESG. Revisa cómo la recogemos, quién la valida y si responde a lo que piden las normativas.
Es la base para poder automatizar procesos, ganar tiempo y evitar errores.
Clientes, inversores y administraciones quieren certezas, no promesas. Y si no podemos respaldar nuestros datos con evidencia, perdemos confianza.
Una auditoría ESG nos ayuda a comunicar con solidez. Muestra que no hablamos de intenciones, sino de resultados concretos, medibles y comparables. Esa transparencia es lo que genera credibilidad en un mercado cada vez más exigente.
La sostenibilidad ya es una palanca estratégica. Y las empresas que no se lo tomen en serio, se quedarán fuera.
Medir bien, auditar y actuar con datos reales es lo que nos permite liderar, no seguir al resto.
No todas las auditorías son iguales. Y si queremos hacer bien las cosas, lo primero es entender qué tipo de auditoría necesitamos. Porque no es lo mismo revisar procesos internos que certificar un producto o preparar un informe para inversores.
Las auditorías internas las hacemos nosotros mismos, con nuestro equipo o con ayuda externa, pero sin que intervenga un organismo independiente. Sirven para tener el control antes de exponernos a un informe público o una revisión oficial.
Son clave para anticiparnos a problemas, revisar que estamos recopilando bien los datos ESG y detectar errores antes de que sea demasiado tarde.
Las auditorías externas, en cambio, las hace una entidad independiente. Y suelen ser necesarias si queremos certificar procesos, cumplir normativas o ganar credibilidad con terceros.
Ambas son útiles. La diferencia está en el objetivo: una te prepara, la otra te valida.
No todo se audita igual. Podemos auditar un proceso, un producto o el informe ESG completo. Y cada tipo tiene su función.
Auditoría de procesos: Revisa cómo hacemos las cosas. ¿Estamos midiendo bien las emisiones? ¿Tenemos control sobre nuestra cadena de suministro? ¿Los datos se recogen de forma sistemática? Aquí lo que importa es el “cómo”.
Auditoría de producto: Se centra en un bien o servicio concreto. ¿Qué impacto tiene ese producto a lo largo de su ciclo de vida? Es lo que suelen pedir los estándares como ISO 14067 o la Taxonomía UE para sectores con alto impacto ambiental.
Aquí también se analiza la huella de carbono.
Auditoría del informe ESG: Verifica que lo que decimos en nuestro informe tiene respaldo en datos reales y auditables.
Nos permite presentar información con seguridad, sabiendo que nadie nos va a desmontar el relato.
Elegir bien qué auditar depende de para qué queremos usar la información. No hay una fórmula única, pero sí hay una forma correcta de hacerlo según el caso.
Si queremos certificaciones, toca pasar por auditoría. Y no hablamos de una marca bonita, sino de estándares que tienen peso real en el mercado: ISO 14001, ISO 50001, B Corp, entre otras.
Estas auditorías tienen requisitos muy concretos. No basta con buenas intenciones: nos van a pedir datos, trazabilidad, seguimiento de objetivos y coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.
Aquí no se improvisa. Por eso muchas empresas empiezan con auditorías internas o con una solución como la nuestra, que recopila y estructura todos los datos necesarios.
En resumen: auditar no es un trámite. Es parte del camino si queremos gestionar la sostenibilidad como una ventaja competitiva.
Y si queremos estar listos para cualquier exigencia, necesitamos tenerlo todo medido, ordenado y preparado para demostrarlo.
Una auditoría ESG no se pasa improvisando. Si queremos resultados, tenemos que llegar con los deberes hechos: datos claros, procesos definidos y todo bien trazado. Aquí van los pasos que no podemos saltarnos.
No todas las empresas están sujetas a las mismas normas. Algunas tienen que cumplir la CSRD, otras la ISO 14001 o la Taxonomía UE, y muchas más deben reportar bajo SBTi o GHG Protocol.
El primer paso es saber qué te toca cumplir. Y para eso, necesitas revisar tu sector, tamaño, ubicación y objetivos. Sin esto, vas a ir a ciegas y perder tiempo.
Saber lo que te piden es lo que te va a permitir priorizar. Porque no se trata de hacer todo, sino de hacer lo que te toca y hacerlo bien.
Si los datos están en mil sitios y nadie sabe cuál es el bueno, tenemos un problema. Antes de pensar en auditar, necesitamos tener una única fuente fiable.
Centralizar es ordenar el caos. Validar es asegurarnos de que lo que reportamos tiene base real y es rastreable.
Esto ahorra tiempo, evita errores y da confianza. No solo al auditor, también a nosotros. Porque tener control sobre nuestros datos nos permite actuar con rapidez.
No todo el mundo tiene que hacerlo todo, pero alguien tiene que estar al mando. Las auditorías no se preparan solas.
Asignar responsabilidades es clave. ¿Quién recoge los datos? ¿Quién los valida? ¿Quién coordina la documentación? Si esto no está claro, vamos tarde desde el minuto uno.
Necesitamos que cada persona sepa su parte. Sin improvisación y sin depender de un excel perdido.
Más vale saber dónde estamos fallando antes de que lo diga otro. Hacer un análisis interno nos permite detectar puntos débiles y anticiparnos a lo que puede salir mal.
Esto no va de esconder errores, va de corregirlos a tiempo. Un fallo detectado antes de la auditoría es una oportunidad. Uno que se te escapa, es un problema.
Revisar nuestras brechas también nos ayuda a priorizar. Porque no todo tiene el mismo peso. Y si no evaluamos bien, podemos estar dedicando recursos donde no toca.
Decir “esto ya lo hacemos” no sirve si no puedes demostrarlo. Todo dato ESG tiene que ir acompañado de su evidencia.
No hablamos de papeles infinitos, sino de claridad. Informes bien estructurados, trazabilidad de los datos y documentación que responda exactamente a lo que se pide.
Cuanto más claro esté todo, menos tiempo pierdes tú y menos vueltas da el auditor. Es eficiencia pura.
Hacer esto a mano es una locura. Si queremos tener datos sólidos y accesibles, necesitamos una solución que recoja, ordene y estructure la información ESG.
Aquí es donde entramos nosotros. En Dcycle no somos auditores ni consultores: somos una solución que te permite tener todo tu sistema ESG preparado para cualquier auditoría, informe o normativa.
Nuestros datos son trazables, actualizables y compatibles con lo que exige el mercado. Así no dependes de excels ni de procesos manuales que no aguantan una auditoría seria.
La clave es tener todo listo antes de que te lo pidan. Porque cuando llegue el momento, ya será tarde para empezar desde cero.
Pasar una auditoría ESG no es solo tachar una tarea de la lista. Es abrir la puerta a ventajas reales que impactan directamente en el negocio.
Si hacemos las cosas bien, se nota en todos los frentes: acceso a capital, reputación, decisiones y agilidad para reportar.
Cada vez más fondos y bancos piden datos ESG auditados para soltar el dinero. Ya no vale con decir que hacemos las cosas bien: hay que demostrarlo con datos verificados.
Pasar una auditoría ESG con éxito nos permite entrar en ese circuito. Y no solo eso, también mejora nuestras condiciones de financiación. Menos riesgo percibido, más confianza, más opciones.
Tener la casa en orden ESG nos posiciona mejor frente a cualquier entidad financiera.
Porque ellos también reportan, y necesitan trabajar con empresas que no les generen problemas.
No basta con contar una historia bonita, hay que tener pruebas. Una auditoría ESG superada con éxito manda un mensaje claro al mercado: sabemos lo que hacemos, y lo hacemos con rigor.
Eso nos diferencia. Mientras otros improvisan o maquillan datos, nosotros mostramos cifras auditadas, trazables y sólidas. Y eso genera confianza.
En un entorno donde todo el mundo dice lo mismo, los datos verificados nos sacan del montón.
Ya no compites solo por precio o producto, también por credibilidad.
Una auditoría bien hecha no solo valida lo que ya sabemos, también nos descubre lo que no estamos viendo. Nos ayuda a entender mejor nuestro negocio, detectar ineficiencias y encontrar palancas de mejora.
Los datos ESG no son solo para informes, son para decidir. Si están bien auditados, nos dan una base sólida para tomar decisiones reales: dónde invertir, qué cambiar, qué priorizar.
Pasar una auditoría no es el final, es el punto de partida para hacer las cosas mejor.
Con información clara y fiable, no necesitamos adivinar.
Si ya tienes los datos ordenados y auditados, todo lo demás es mucho más rápido. Desde el EINF hasta un informe para inversores o un pitch con un fondo.
Pasar una auditoría ESG con éxito significa que ya tienes el trabajo avanzado. Que puedes responder a cualquier requerimiento sin perder semanas buscando documentos o rehaciendo cálculos.
Esto no solo ahorra tiempo, también mejora nuestra imagen frente a cualquier stakeholder. Porque quien tiene los datos controlados, transmite solidez.
En Dcycle no somos auditores ni consultores, somos una Solución para empresas que quieren tener su sistema ESG bajo control.
Recopilamos, ordenamos y validamos todos tus datos ESG. Y lo hacemos pensando en los distintos usos que puedas tener: auditorías, reporting, inversión o cumplimiento normativo.
Nuestra plataforma transforma datos dispersos en información clara, trazable y lista para auditar. Así, cuando llegue el momento, no tienes que improvisar nada.
Si estás pensando en pasar una auditoría ESG, el mejor momento para prepararte es ahora.
Y hacerlo con una solución que entiende de normativas, estándares y procesos reales marca la diferencia.
Depende del tamaño, sector y ubicación de tu empresa, pero cada vez hay más normativas que la exigen. La CSRD, por ejemplo, obliga a grandes empresas a reportar información ESG auditada.
También puede ser un requisito si buscas financiación, licitaciones públicas o acceso a ciertos mercados.
Así que, aunque no sea obligatorio aún para todos, lo será pronto o lo pedirá alguien con quien quieras hacer negocio.
La auditoría interna la haces tú o tu equipo, y sirve para saber en qué punto estás. Es útil para prepararte, detectar errores y ordenar tu sistema antes de exponerte.
La auditoría externa la realiza una entidad independiente que revisa y valida tus datos. Normalmente es obligatoria si estás reportando de forma oficial o buscando certificaciones.
Lo ideal es combinar ambas: una para prepararte, otra para demostrar que cumples.
Todo lo que respalde lo que estás reportando. Eso incluye fuentes de datos, metodologías de cálculo, evidencias del seguimiento de objetivos, roles y responsabilidades, y trazabilidad de cada dato ESG.
No hace falta tener un archivo infinito, pero sí que todo esté ordenado, actualizado y bien documentado.
Si alguien te pide la fuente de un dato, tienes que poder mostrarla sin drama.
Depende de lo preparados que estemos. Si tienes los datos dispersos y nadie sabe quién hace qué, te puede llevar semanas o meses solo poner orden.
Con los datos bien centralizados y validados, una auditoría puede hacerse en pocos días.
Por eso insistimos en la preparación previa: lo que tardes antes marca la diferencia después.
1. No tener claro qué normativa debes cumplir.
2. Reportar sin validar los datos.
3. Improvisar roles y procesos.
4. No guardar evidencias de lo que haces.
5. Depender de excels desactualizados o archivos sueltos.
Una auditoría ESG no es una trampa, es una oportunidad para hacer las cosas bien. Pero si llegamos sin preparación, se convierte en un problema innecesario. Mejor tener todo listo desde el principio.
Carbon footprint calculation analyzes all emissions generated throughout a product’s life cycle, including raw material extraction, production, transportation, usage, and disposal.
The most recognized methodologies are:
Digital tools like Dcycle simplify the process, providing accurate and actionable insights.
Some strategies require initial investment, but long-term benefits outweigh costs.
Investing in carbon reduction is not just an environmental action, it’s a smart business strategy.